Recomendaciones sobre tu correo-e

Ahora que entiendes qué es un correo-e y cómo puedes usar un cliente de correo-e para administrar tu correspondencia, me parece que debería ser imperativo para ti aprender las siguientes cosas del correo-e. Lo usarás de una manera razonablemente más segura si lo haces.

Enviar un correo-e es como enviar una postal

Memorízalo, por favor. El correo electrónico puede ser rápido, puede ser barato y puede ser fácil de usar como medio de comunicación; pero los mensajes definitivamente no son lo suficientemente privados para ser considerados seguros. Enviar un correo-e es como enviar una postal: su contenido puede ser leído, puede ser copiado y puede ser (y es) supervisado por terceros sin que lo sepas. En efecto, a pesar de las políticas de privacidad que específicamente mencionan qué información utilizarán los administradores y qué información no; los mensajes de correo-e no son lo suficientemente seguros para comunicaciones que involucran el envío de información confidencial. A decir verdad, yo he trabajado con dos individuos que me dieron incómodos comentarios sobre este tema. Uno dijo: "Entrar a una cuenta de correo-e solo significa que los usuarios conocen la clave; no significa necesariamente que también sean los dueños de la cuenta". El otro dijo: "Todos los mensajes de correo-e se quedan en el servidor hasta que yo decida cuándo borrarlos", lo que quiere decir que él también podía leerlos si quería (y lo hacía, en realidad).

Además, debes saber que muchos mensajes de correo-e son revisados por supercomputadores gubernamentales. En teoría, esto se hace solamente para ayudar a la policía y los ejércitos a detener a los criminales internacionales; aunque en la práctica las tentaciones puedan ser grandes y la gente pueda caer en ellas.

Dicho esto, uno nunca debe enviar claves, número de tarjeta de crédito, información financiera de una compañía, opiniones acerca de un individuo o sus actividades, o cualquier otra información ni tú ni tu destinatario puedan o bien usar como prueba o bien considerar confidencial. Te ahorrarás un montón de problemas si lo haces. El hecho que el correo-e exista no evita que una persona pueda encontrarse con otra o llamarse por teléfono para hablar de todas esas cosas confidenciales. Haz eso, o aprende acerca de las comunicaciones electrónicas cifradas.

No hay necesidad de usar spam

De cuando en cuando, aparecerán en nuestros correos-e mensajes no solicitados que se nos envían para tratar de promover un producto o servicio, el spam. Cuando ello te ocurra, por favor, bórralos. Lo digo otra vez: no tengas contemplaciones o piedad y bórralos. Te explicaré por qué para que quede perfectamente claro:

Los mensajes de spam son enviados por personas conocidas como spammers, que realizan su trabajo de la siguiente forma: Primero, almacenan todas las direcciones de correo-e que puedan y alimentan unas cuantas bases de datos. Una vez que el número de direcciones ha subido hasta alcanzar unos cuantos miles, la segunda parte es conseguir clientes. Ofrecerán a sus clientes la posibilidad de enviar una publicidad electrónica a un enorme número de personas por una módica cantidad de dinero. Una vez que el cliente aparece, ellos programan un software de envío masivo de correos-e y envían la información no solicitada. Toma algo de diez minutos, redondeando.

La mayoría de personas borran su spam, pero aún así alrededor de 1% de quienes los reciben abren sus mensajes. De ese uno por ciento, alrededor de 12% compra el producto. Haciendo matemática, si uno paga, digamos, 100 billetes para enviar un correo-e comercial a unas 750,000 personas y 900 de ellas compran... es negocio (y es por esto que el spam simplemente no desaparece); sin embargo se saturan cientos de servidores de correo-e en el proceso y se hace sentir a unas 749,100 personas incómodas porque tienen la necesidad de perder tiempo borrando tu anuncio. OK, acepto que quizá no te importe si estás vendiendo algo, pero a las otras 749,100 personas definitivamente sí. Es por ello que enviar spam se considera un maltrato, un abuso, y debe ser detenido.

Dicho esto, por favor no contrates spam; y pon tu granito de arena borrando absolutamente todo el spam que recibes sin importar qué tan atractivo te parezca. Además, cuando envíes copias a un grupo de personas, utiliza copias carbón ocultas (CCO). De este modo, darás a los spammers menos posibilidad de recolectar cuentas de correo-e.

Mantén tus mensajes personales

Una de las cosas que más me desagradan acerca de los correos-e es cuando las personas los utilizan para enviar plantillas o ―peor aún― cartas cadena. Y muchos lo hacen, en realidad.

Dicho esto, si no quieres quieres que nadie deteste tus mensajes nunca, sigue estas tres simples políticas:

+ Si vas a escribirme, por favor escríbeme a mí: utiliza mi nombre, háblame. Si no sabes quién soy, mantente cortés y amigable. Si por cualquier razón escribes por un tema de negocio, olvida todas las muletillas típicas y simplemente se claro. Hay una persona detrás de cada correo-e que envías. Jamás olvides eso.

+ Nunca simplemente reenvíes una carta cadena. No importa qué tan hermosa, enriquecedora, asombrosa, alucinante, graciosísima, ridícula o (cualquier otro adjetivo que quieras usar) sea el mensaje; no lo leeré. Ahora, si envías algo como "Hola, Jorge... ¿Sabes? Creo que esto podría gustarte", las cosas son muy diferentes. Mantén tus mensajes de correo-e personales. Son comunicaciones entre personas, después de todo.

+ Evita los adjuntos grandes. Enviar adjuntos es una característica útil en toda correspondencia electrónica, pero no todos utilizan una cuenta gratuita de correo-e para enviar y recibir sus mensajes. Por favor, mantén tus adjuntos pequeños: baja el tamaño de las fotos, sube los archivos grandes a una web que sirva para compartir archivos y simplemente envía el enlace de descarga... cosas como esa. Esto hará que usar el correo-e sea más cómodo para todos.


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