Pit Reichert

Pit Reichert apuesta por la pintura en una época en la que todos los demás piensan en la fotografía. ¿Qué pudo motivar a un hombre a dar semejante paso? Pedimos a Pit que nos cuente acerca de sí mismo y que nos muestre sus pinturas. Aquí tienes su historia, escrita por él mismo.


Pit Reichert

Pit Reichert nació el 25 de abril de 1979 en Luxemburgo.

Ya de niño, a él le encantaba pintar en las paredes del jardín de niños y siempre obtenía estrellitas por dibujar bien. Cuando se mudó a otra casa, su padre le puso en la habitación más pequeña para que no tuviera tanto espacio para pintar. Para confortarse de la pérdida de pared, se sumergió en los libros de animalitos y dinosaurios y aprendió que podía dibujar y pintar en papel también.

En primaria, Pit participó en 'Arts à l'ácole' (artes en la escuela) durante algunos años, y pudo experimentar con su creatividad desde su corta edad. Su elección de escuela secundaria fue la más natural: la que tenía una linda, caótica y colorida clase de artes, el 'Lycée Technique des Arts et Métiers' (Secundaria Técnica de Artes y Manualidades) en la ciudad de Luxemburgo. Desde sus primeros años, obtuvo gran respaldo de sus profesores de arte y, más adelante, cuando cursaba la Sección de Artes, fue uno de los primeros de su clase. En su último año, cuando llegó el tiempo de elegir una universidad o instituto superior, tuvo miedo de que su futuro no estuviera en las artes y deseaba algo más técnico y —en su opinión entonces— más útil para su educación. Así, decidió estudiar diseño de modas y luego diseño de vestuario para cine. Durante este periodo de 3 años, durante los cuales vivió en el norte de Francia y en París, Pit aprendió mucho de sí, mucho de su estilo y personalidad.

Luego de graduarse, dejó Paris inconforme con esta gris y poco amigable ciudad para trabajar en la que por entonces era la floreciente industria cinematográfica de Luxemburgo. Trabajó en una docena de ellas con relativo éxito, aunque sin disfrutar del todo el estrés que eso causaba. Tras el segundo año, para el tiempo en que coincidentemente hubo una gran reducción en la producción cinematográfica, conoció a su novia, quien es de Hungría. Y juntos se mudaron a España para trabajar.

Ahí comenzó a pintar nuevamente. Una larga temporada buscando el empleo 'adecuado' se lo permitió. Y para su sorpresa, lo disfrutó tanto si no más que cuando era un niño. En poco tiempo había pintado más que en todos los años anteriores.

Extraño o no, muchas de las pinturas de Pit incluyen monstruos. Intencional o no, lo más probable es que sean un recuerdo de su pasatiempo infantil. No son cuadros mezquinos, solo se ven diferentes. Algunos de los monstruos tienen rostros humanos, pero de todos modos parece que esconden su verdadera naturaleza. Aunque la mayoría de las veces sus colores son muy brillantes, rara vez son puros. Reichert disfruta las líneas y construir las pinturas alrededor de ellas. Ahora quiere compartir su trabajo con más personas, para ver si disfrutan su baño en colores y monstruos tanto como lo hace él.

Heptagrama es solo su ventana. Disfrútalo.

Pinturas de Pit Reichert

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© Pit Reichert


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