Errores que los hombres cometen

Recuerdo cuando era un adolescente y comenzaba a salir con chicas, más una conversación que tuve con mi madre sobre el tema. Ella, como toda mujer de cierta edad, recordaba los tiempos en los que era una chica más y la manera en la que se las arreglaba para tontear a los hombres que la pretendían. Y tal vez como una forma de manifestar arrepentimiento por sus pecados anteriores, me regaló unos cuantos consejos sobre cómo lidiar con las mujeres y su eterno deseo de ver que su hombre sea un hombre mejor. Ahora tú también los tienes.

Tal vez deba agregar que puede resultar difícil evitar hacer algunas de estas cosas porque los hombres normalmente somos educados con estas conductas en la mente. A pesar de eso, es bueno tenerlos presentes.

El primer error: sentirnos seguros de nuestro trabajo

Mamá fue clara en esto, lapidaria: Cuando hay hambre, se acaba el amor. No obstante, la mayoría de los hombres tendemos a sentirnos demasiado seguros con el trabajo que tenemos... y dejamos de tener cuidado con conservarlo. A veces estamos demasiado cansados para ir a estudiar un curso de actualización; a veces simplemente pensamos que no nos es necesario. La verdad es que, a medida que envejecemos, nuestros conocimientos se ven rebasados por nuevas tendencias y muchas veces lo olvidamos. Y es así que comenzamos a perder nuestros empleos a manos de veinteañeros que, si bien tienen mucho que aprender, tienen el deseo de hacerlo, a diferencia de ti. ¿Las consecuencias en casa? Haz memoria de cuántas discusiones con tu esposa son acerca del dinero y tendrás una respuesta.

El segundo error: sentirte seguro de tu mujer

Para la mayoría de nosotros, las mujeres son entes extraños: Son vanidosas, adoran ser alabadas, y caen como moscas ante ciertos trucos que hemos aprendido a manejar bien, incluso sabiendo que les decimos esas cosas solamente porque queremos seducirles. Cuando te casas, sin embargo, la mayoría de hombres cambia: Comienza a sentir que tiene ciertos derechos sobre su esposa y deja de pensar en lo que solía hacer cuando era más joven y soltero: cortejarla, alabarla, hacerla reír y seducirla poco a poco. Es verdad, todos sabemos que el estrés, el tiempo y las preocupaciones te dejan menos humor para portante como el joven seductor que eras cuando estaban en noviazgo; mas debes tener esto siempre presente en tu cabeza, amigo mío: Las mujeres se aburren con facilidad; y una mujer aburrida es una mujer perdida. Ten cuidado: Cuando te casas, desposas a una mujer, no la adquieres... ¿Entiendes la diferencia? Ella puede dejarte... y lo hará si no la cuidas.

El tercer error: Pensar que una mujer te cree

Sé que sonó cruel, pero es cierto. Una mujer puede escuchar tus excusas y creerlas, pero básicamente las está guardando para evitar echar más leña al fuego en aquel momento. Tarde o temprano, sin embargo, llegará un momento en el que ella quiera ganar la discusión que está teniendo contigo. ¿Sus armas favoritas? Comenzará a nombrar todas tus faltas una por una... y lo que es más... lo disfrutará. Por tanto, caballeros, dejen de depositar armas en ese arsenal. Así podrán tener una esposa feliz de ser su compañía durante el resto de su vida... y con todos los beneficios.


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