Entender a los hombres

Aunque se diga que todos los hombres son iguales, las cosas no siempre son tan claras. Teniendo en cuenta esto, en este artículo trataré de describir algunas de las características más importantes del pensamiento masculino y de explicar por qué nos portamos así. Si deseas aprender sobre los hombres, estoy seguro de que lo encontrarás interesante.

Para entender a un hombre apropiadamente, creo que el primer punto del que tenemos que hablar es de nuestra genitalidad. A decir verdad, es un reflejo de cómo vemos el mundo.

A diferencia de la mujer, que tiene su aparato reproductor dentro de su cuerpo, un hombre no sufre ningún vaivén hormonal durante mes y está más libre para ver lo que ocurre a su alrededor.

Sin embargo, al ser tradicional, potencial y biológicamente más fuertes que las mujeres (en términos estrictamente físicos, por lo menos), hemos cargado también con la responsabilidad de proteger a nuestras familias de agresiones externas desde el principio de los tiempos; sin mencionar que también hemos sido los responsables de proveer a "nuestras hembras" de lo que necesitaban, especialmente durante aquellas épocas en las que ellas estaban concentradas en cuidar de nuestros hijos.

Así, un hombre sabe que, tarde o temprano, va a tener que renunciar a una parte de su libertad por el bienestar de su familia, y que ha de ser inteligente. Tener a cargo de la vida de más de una persona es una responsabilidad que nunca ha sido fácil de cumplir.

Es más, a pesar de los muchos malos hombres que hayan habido durante siglos, muchos otros han soportado estoicamente sacrificios e injusticias solo por poder cumplir con ese rol como un buen hombre tiene que hacerlo.

Un juego de poder

Nosotros, los hombres, estamos acostumbrados a jugar un juego de poder para cumplir con nuestro rol. En primera instancia, estamos acostumbrados a mostrarnos suficientemente masculinos como para derrotar a cualquiera, donde sea... sin importar cuál sea el reto. ¿Por qué? Sencillo: porque esto nos mantiene alejados de agresiones externas.

Entre hombres, una actitud débil usualmente se siente como un intento solapado de agresión. Una actitud débil normalmente despierta pensamientos tales como "¡Oye! Está asustado, ¿por qué? ¿Está planeando algo y teme ser descubierto? Revisemos. ¿Qué si ataca? Si ataca, tendremos que destrozarlo". Así, en el mundo de un hombre, la debilidad atrae al miedo, el miedo a la agresión y la agresión una respuesta. Y dejar una agresión sin contestar puede tomarse como un nuevo acto de debilidad y reiniciar el círculo. Así, si un hombre muestra debilidad ante otro, tendrá problemas.

Por lo tanto, un hombre no puede mostrarse menos masculino que el resto. Ahora entiendes por qué eructamos o nos pedorreamos o bebemos o fumamos tanto como otros hombres cuando estamos en una reunión. No podemos romper el juego del poder o estaremos en problemas. Creo que ya quedó bastante claro.

Pero, irónicamente, tampoco podemos romper el balance de fuerzas...

¿Por qué no? Porque solamente hay dos alternativas cuando un hombre se muestra más poderoso que los otros: o se le respeta como al líder del grupo o se le teme y se le trata como a un potencial agresor... con todo lo que ello implica.

Suena estresante, ¿verdad? Lo es.

Tal vez sea por eso que tanto madres como esposas como hermanas insistan en decir que los hombres siempre seremos niños grandes: porque es en casa donde sabemos que no habrá más agresiones y donde podemos descansar de estresante vida que llevamos cruzando la puerta. Es dentro donde podemos soltar el lado tierno, juguetón y afectuoso que hemos tenido siempre, desde que éramos niños pequeños. ¿Solos? No, por lo general hacemos esto con una mujer, pero tiene que ser una mujer en la que podamos confiar.

¿Cuál es la mujer en la que podemos confiar? Bueno, depende de cada hombre, pero básicamente es una mujer que nos ama por lo que somos, que nos conoce, que nos entiende, que nos apoya y —muy especialmente— una mujer que se ama, conoce y respeta a sí misma. No nos gustan las mujeres que están en busca de protección o de una manera de salir del infierno que viven en sus propias casas. No nos gustan las mujeres que mantienen un ojo en nuestras billeteras o que creen que con sexo van a poder atraparnos. Una familia está hecha de un hombre honesto y de una mujer honesta a su lado. Si deseas eso, pues haz tu parte.

Bueno, sí... Si una mujer no es del todo honesta y es guapa podemos usarle para divertirnos un poco. Tomarle muy en serio, sin embargo, lo dudo mucho.


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