Por el día de las hermanas que un día me propuso promover Maricielo

Maricielo, dentro del montón de juguetes y almohadas que le dan el toque especial al desorden general de mi habitación, pareces una suavidad acaramelada de seis añitos, estás toda cerradita como un capullo, tus ojos, brazos y piernas contraes para ocultar tus televisivos y animados sueños infantiles. No puedo imaginar cuán grande es el poder de tu escolar cansancio, de tu juguetón desvelo, para que ahora, rendida como una desposeída, hayas perdido tu pícara actitud de niña bala, de niña nómada, de monstruo fraterno. Duermes con una ternura tan humeante en pleno invierno que no me atrevo a evocar tu definitivo carácter, tan imponente como la llegada de mis exámenes finales; ustedes son mi monstruo nómada, ametrallador de preguntas.

Pendiente del teléfono está ahora y casi siempre nuestra madre, sus gestos normalmente me parecen irónicos, pero su mirada de regente me hace pensar que el trabajo al que se dedica la obliga a colocarse los lentes de la rigidez y la dictadura frente a esos niños de primaria con sus malcriadeces nacionales. Pero es linda; en realidad ese aire de seriedad es solo eso: aire; el carácter de nuestra madre es tan fresco como el tuyo o como el mío; sus enojos o depresiones son tan fugaces como mis deseos de ordenar la casa y ponerte a limpiar conmigo, al final terminamos leyendo algún libro o jugando entre más desorden. Mañana en la mañana, cuando ustedes dos se levanten, como siempre temprano a las 6:00am, y pasen una hora recordándome despertar para ir a clases, te diré que eres espesa, fea y que tienes una media apestosa por cerebro. Mientras no leas esto te seguirás molestando, seguirás respondiendo con cólera de estreñimiento y nuestra mamá seguirá renegando con sus ojos de regente y sus gestos irónicos. Así, mientras tanto, nuestra vida seguirá siendo divertida, exacto, un día de las hermanas vendría a ser lo mismo que un día sin pleitos, estoy segura de que mamá, tú y yo no preferiríamos eso.

© Emilia Figueroa —inédito


Emilia Figueroa nació en 1990 y es estudiante de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Perú.


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