¿Creer en Dios en el siglo 21?

Ciertamente, creer en Dios no está de moda. Es más, creer puede incluso verse como algo cuestionable. ¿Por qué no cree la gente en Dios? Trataré de señalar algunas de las principales razones en este artículo. ¿Vale la pena creer? Trataré de incluir algunas de las ventajas de tener Alguien Sagrado a quien asirte también. Tú deberás hacer el resto, puesto que siempre ha sido difícil hablar de Dios.

Dios no existe (sic)

Una de las más poderosas razones para rechazar la existencia de un ser supremo es el hecho que, desde los albores del tiempo, el hombre ha inventado razones mágicas o religiosas para explicar lo que su primitiva mente no podía explicar; dioses que, obviamente, desaparecieron a medida que la ciencia comenzó a resolver los respectivos misterios. ¿Necesitas un ejemplo? El hombre ya ha descubierto que la Tierra es redonda y que la rotación es lo que nos trae el día y la noche. Sería tonto creer que el sol es arrastrado por un dios en un carruaje todavía.

La gente rechaza tanto la religión como la existencia de Dios por esto, incluso a pesar de que las religiones fuertes no están basadas en l imaginación del hombre sino en una forma dada de revelación directa (como la de Abraham o la de Mahoma).

La segunda razón más poderosa para rechazar a la existencia de dios es el irónico hecho de que, aunque se supone que Dios es bueno, hay mucho mal en el mundo, incluyendo enfermedades, injusticia, gente sufriendo, crueldad, abuso y un muy largo etcétera. La gente parece estar de acuerdo en que las iglesias y comunidades religiosas deberían usar más tiempo y recursos en solucionar los problemas del mundo como una manera de demostrar que Dios existe. A esto, los creyentes responden que toda persona es responsable de colaborar para que el mundo sea un lugar mejor y no solo ellos. La verdad es que, mientras ellos continúan discutiéndolo, millones de personas continúan sufriendo.

El tercer punto es más delicado. Los no-creyentes piensan que las religiones tienen códigos morales muy castrantes. Afirman que, en el siglo 21, es tonto pensar que el sexo deba esperar hasta el matrimonio o que uno deba dejar de hacer lo que está haciendo para asistir a servicios religiosos o rezar, solo por mencionar dos ejemplos de cómo la religión corta la libertad de las personas y su derecho a cometer sus propios errores y aprender de ellos. A esto, los creyentes responden que el sexo debería esperar al matrimonio porque de este modo cualquier niño procreado nacería apropiadamente en una familia que sea capaz de cuidar de él o ella; que la asistencia frecuente a los servicios religiosos mantiene a los creyentes cerca de los buenos estándares morales frente a un mundo insano; y que, aunque es correcto que la gente tiene derecho a escoger, no es muy inteligente sentir la necesidad de cometer los mismos errores que otras personas han hecho para ser capaces de aprender de ellos. Aparte de estos puntos, ambos, creyentes y no-creyentes, parecen estar de acuerdo con que cosas tales como mentir y asesinar están mal. Irónicamente, los no-creyentes contemplan la posibilidad de cometer ciertos pecados de vez en cuando, de acuerdo a las circunstancias, y los creyentes no.

Otro punto muy interesante de debate, ahora. La gente reconoce las religiones como grandes hipócritas porque han cometido muy escandalosos pecados. Algunos ejemplos de esto son las cruzadas o la compra de perdones (indulgencias) durante la Edad Media, más el hecho que muchas cabezas de comunidades religiosas han robado, violado niños o cometido alguna otra atrocidad. A esto, las iglesias responden que si bien es cierto que que muchas cosas horrendas se han hecho a lo largo de la historia, mas esto no es excusa para señalar que la religión entera está mal.

Ahora, el último punto que mencionaré en este artículo. Mucha gente no cree en Dios porque ve cómo a los asistentes se les quita su dinero o se les pide hacer cosas simplemente por ser miembros de una comunidad. A esto, ellos contestan que quienes hacen esto no son las religiones sino las sectas y que las religiones tienen un muy responsable manejo del dinero y los bienes que reciben como donaciones.

¿Vale la pena creer?

Uno de los más interesantes comentarios que recibí mientras hacía mi investigación previa a este artículo fue:

"La gente normalmente quiere saber si Dios existe, si va a destruir el mal algún día o si hay otra vida o cielo e infierno cuando uno fallece; pero no se preocupan en averiguar si el tener una relación con Dios puede ser bueno para ellos, mientran están vivos."

Y fue muy interesante, por lo que pregunté si había beneficios reales de creer en Dios y seguir una religión. Mi interlocutor dijo que sí. Y me dio algunos ejemplos:

Cuando tienes una relación con Dios, tu vida es pacífica. Entiendes que tu vida tendrá momentos lindos, momentos feos e incluso pruebas, pero esto no quiere decir que vas a pasar por ellos día tras día hasta que mueras y punto. Tienes una invitación a trascender y respaldo para lograrlo. Esto te da uno fresco nuevo aliento de esperanza para continuar.

Puedes soportar los malos momentos sin la desesperada cita "¿por qué me pasa esto a mí?" y recuperarte rápido de tus malas nuevas.

Entiendes que el dinero es un medio y no un fin, lo que te vuelve más generoso y justo con respecto al dinero y los recursos. A todos les agrada eso.

La gente realmente confía en ti. Los creyentes son reconocidos como personas buenas por la mayoría de la gente y disfrutan de la verdadera amistad más que quienes viven rodeados de compañeros de trabajo y otros círculos sociales. También te acostumbras a ser una persona sincera.

Los matrimonios de los creyentes pueden ser más sólidos. ¿Por qué? Porque las relaciones de los creyentes no está basadas meramente en sexo o en lo que hacen cuando salen. La religión siempre te recuerda que hay otras cosas importantes a tener en mente... aun si no llegas virgen al altar.

Puedes ser perdonado y librado de cualquier culpa.

Y entiendes que la vida no es perfecta y que tampoco tiene que serlo. La vida es una oportunidad que tienes día tras día de convertirte en una mejor persona para ti mismo y para los demás.

Seguir a Dios no va a ser tu vida ni una pizca más fácil, pero al final verás que vale la pena el esfuerzo extra.


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