Concurso Heptagrama de poesía 2009

En el año 2009, Heptagrama convocó a envíos para su primer concurso de poesía. La convocatoria cerró el 31 de enero de 2009, y 115 poemas tomaron parte del mismo.

El jurado otorgó el premio al poema "Aunque se corre el riesgo" de Basilio Sánchez. Menciones honrosas fueron entregadas a "Elogio de la pobreza", "Biografía sin vértebras", "Gris", "Cómo cambia la vida" y "Como la marea".

El jurado estuvo compuesto por Blanca Barojiana, Elisabet Cincotta, José María García Toledo, Ana I. Hernández Guimerá, Ana Lucía Montoya Rendón y Liliana Varela.

Heptagrama agradece al jurado y a todos los poetas que tomaron parte en el concurso.


Ganador

Aunque se corre el riesgo

Aunque se corre el riesgo,
después de haber vivido en la escritura,
de perecer en ella, soy un hombre que escribe,
alguien a quien conforta
el trato día a día con las palabras.

Embebido a menudo en el murmullo
de mis divagaciones interiores,
sentado ante mi mesa como si custodiase
un objeto valioso,
algo recuperado por azar,
sigo la combustión de las palabras con la voz vacilante
de mis incertidumbres,
la columna de humo que se eleva
buscando una salida
por los respiraderos de mi cuarto.

Y, sin embargo,
dentro de la escritura está la herida
de la página en blanco, la llaga mendicante
de lo que pertenece
todavía a lo real. Por eso, algunas noches,
bajo el inmenso andamio de las deflagraciones,
la vida del poema,
como las caracolas en la mano,
se refugia en sí misma.

Primero es una puerta, luego otra,
un tumulto de puertas sucesivas
ninguna de las cuales puede abrirse,
excepto la del centro.

Como si contemplara
el paso de las cosas con la luz desvaída
de un pensamiento a medias,
corrijo las palabras sin estar aún en ellas,
sin haber encontrado, pese a todo,
la manera de entrar.

Las tablas destruidas, las tachaduras del poema.
La hoja abandonada en una esquina
con la palabra nada
como una flor de río en el ojal de la noche.

En esas ocasiones,
sin querer renunciar a todo aquello
que me pedí a mí mismo en unas líneas
que no supe escribir,
voy cerrando los libros, bajando las persianas,
apagando las luces. Es posible
que sea la obstinación lo que permite
que, a veces, un poema
se parezca a la vida.

© Basilio Sánchez

Basilio Sánchez es un poeta español nacido en Cáceres en 1958. El poema pertenece a su libro, "Las estaciones lentas".


Elogio de la pobreza

...la mirada en se que sienta
el cordero a ser bebido.
Subasto lo que he perdido,
todo el error está en venta.
—Carlos Zamora Rodríguez

Subasto ese paraíso
inocente del aplauso
que desde el suicidio causo
cuando no pido permiso.
Subasto el aire sumiso,
la palabra que lo alienta.
Subasto a quien me alimenta
con las migajas de Dios
sin saber cual es su voz,
la mirada en que se sienta.

Subasto cualquier verdad
que me anuncie a algún cordero.
Todo se vende. No quiero
volver a la eternidad.
Subasto la vanidad,
lo que pude haber tenido.
Subasto lo destruido
en el juicio de la duda,
el cuchillo a donde acuda
el cordero a ser bebido.
Lo que tuve se subasta
al huérfano complaciente.
Regalo el juego obediente,
el grito que se desgasta.
Vendo la ilusión más casta
y todo lo destruido.
Vendo todo lo vivido,
el hambre, la lluvia, el fuego.
Toda mi vida esta en juego.
Subasto lo que he perdido.
Regalo este viejo oficio
donde la gloria es ritual
de un sucio ceremonial
que nos vende al sacrificio.
Subasto hasta el beneficio
que toda ciudad se inventa
si el tiempo no se alimenta
de mi cadáver. Subasto
el cáliz donde me gasto,
todo el error está en venta.

© Carlos Téllez, desde Cuba.


Biografía sin vértebras

I

Mi padre
es un quebranto alquilado,
conoce el recio bramido de la vaca pinta
y de la otra cara berrenda,
y obedeció al patrón.
Mi padre es un sembrador a medias,
y labra la tierra en espera del silencio.
Mi padre es un río de llanto en el surco,
y en medio del sol señala animales,
y advierte la sequía tuerta de tiempo.
Y en el verbo de las regolas...
en el camino de sombra y lamentos,
mi padre es todo un quebranto,
lo mismo un pasmado obrero,
alquilado,
estrecho.

II

Mi padre es
un delgado eco en la distancia,
de esos tantos miles vivos muertos.
Tiene un sombrero de deudas/pico largo,
y sabe sembrar su sangre en el viento,
y tiene en sus ojos una patria inconclusa,
y el padre de mi padre tuvo lo mismo,
bajo una simple tonada/en una copla...
en un cerotear la tierra sin palabras.
Mi padre nunca tiene en el bolsillo acentos,
ni medio día en la frente,
ni paisaje en las orejas,
ni ramilletes de flores en los regresos;
mi padre siempre tiene capullos de lluvia
en sus 1abios,
y un torrente de esperanza en el pecho,
porque mi padre es mi padre,
en la mano poblada de lodo,
y en el canto común,
y en el repartido verbo
de estas bocas herejes,
y estos sublevados estómagos
que reclaman su universo.

© Julio Cuevas, desde República Dominicana.


Gris

Un poeta produce cuando es otoño y llovizna
y las casas se elevan por la gracia de la niebla,
el poeta vuelve entonces al país de la infancia
poblado de angustias, de sonidos y abuelas.

Calla el tiempo un instante, orvalla la mirada,
la nube es universo que envuelve todo el cielo
cercano, por la tarde, al plano del ocaso, o así
al menos lo imagina el poeta que aguarda.

Nada en esa fiebre el consabido silencio
que sirve como abono de las bellas metáforas;
suena aquello oculto, place para el hombre
la magia indescriptible de esa breve instancia.

Un poeta genera los frutos que en el alma
alimentan la vida con sutiles fragancias: el azul
de los días, la querida y su amor, el vino y la luz
que en cada buen camino como meta se instala.

¡Infeliz la distancia entre el ave y la sonrisa!
¡Maldita sea la alcurnia del odio y la mentira!
Calma lluvia nos dice que es inútil la prisa
si en cada hora cantan siempre sesenta vidas.

Un poeta escribe y la mano le es ajena:
cinco dedos suplantan el dolor que los tiempos
le agregan a esa gota con tono de pena;
con el otoño las hojas dan la forma del viento.

© Alejandro Mauriño, from Argentina.


Cómo cambia la vida

¡Cómo cambia la vida cuando escapa
el primer resplandor de la inocencia,
la ceguera de tiempos de indulgencia,
la embriaguez de lo nuevo, capa a capa!

¡Cómo emigran los sueños de esa etapa
que dejamos cubiertos de experiencia
y desnudos lloramos de impotencia
tras salir de la nube que nos tapa!

¡Cómo alteran, Dios mío, los pesares
la materia del alma y la existencia!
—¡Cuánto queman las sombras del trayecto!—

¡Cómo cambia la vida en los cristales
del hastío enquistado en la indolencia...!
—¡Cuántos surcos laceran nuestro afecto!—

© María Antonia Gutiérrez Huete


Como la marea

Se desnuda de espumas el alma
si es que baja la marea
en la calma de cada Luna.
Visibles las oquedades
exhiben sin malicia
las impúdicas huellas
que la violencia del mar
desfloró en complicidad
alevosa con la arena.
La marea indiscreta asombra
arrancando los secretos
de las lágrimas escondidas
en las caracolas violetas.
Se desvisten las vergüenzas
de las penas de la vida
y ya no importa si tiembla
o se desmaya la ausencia
que del refugio de espumas
ha quedado descubierta.
Cuando suba la marea
se pintará la cara de azul
el alma; pero muerta.

© Antonia Blasa, from the United States of America.


Copia de la carta enviada por el jurado

Estimado Jorge:

Tengo el gusto de enviarte, en nombre del jurado, el fallo del concurso. Con un fuerte abrazo.

El jurado del Concurso de poesía de Heptagrama, una vez vistas la alta participación y calidad de las obras presentadas, ha decidido proclamar ganador del presente certamen:

Por su ritmo, su belleza, y el suave lirismo con el que transmite las emociones ante la escritura, al poema:

"Aunque se corre el riesgo."

Así como otorgar una mención especial del jurado a cada uno de los siguientes poemas:

Al tiempo que agradecer y felicitar a todos y cada uno de los participantes por su dedicación y su entrega, y por hacer de este mundo un lugar más habitable por y para la poesía.

22 de julio de 2009

Blanca Barojiana, Elisabet Cincotta, José María García Toledo, Ana I. Hernández Guimerá, Ana Lucía Montoya Rendón, Liliana Varela.


Arte y expresión + Poesía