Concurso Heptagrama de Poesía 2014

Fallo del quinto concurso Heptagrama de poesía

Este año, el jurado ha decidido que los ganadores son:

Primer lugar
Yo, Odiseo, confieso mi sino con las manos manchadas por los siglos de los siglos

Segundo lugar
Septiembre

Tercer lugar
Suelo equivocarme al hablar de ella

Menciones honrosas

+ Acerca del intento pretencioso de escribir poesía
+ Collage
+ Debería

Este año el jurado estuvo integrado por Liliana Varela, Mónica Gallardo, Julieth Insuasti y Norma Estuard.

La organización agradece con mucha emoción el arte de todos los poetas participantes. El nivel de este concurso ha sido excepcionalmente alto y elegir a un ganador a sido muy difícil. Nuestras más sinceras felicitaciones.


Los poemas...


Yo, Odiseo, confieso mi sino con las manos manchadas por los siglos de los siglos

A Mildrey Betancourt.
Por el retorno y su presunta eternidad.

Nadie espera por nosotros. Penélope nunca me conoció, no teje apenas. Los barcos se han deshecho. Yo, Odiseo, me entrego a Circe, a la visitación de los demonios. Somos las criaturas de un mundo apenas discernible. Qué de jaurías contra los ciervos del placer. Henos aquí, hijos de Dios, huérfanos y hambrientos, con una mano en el pecho (no en su invocación, sino abrazados a sus arterias) y otra en la médula, censando los instintos.

¡Silencio! Repiten los cánticos de Sodoma.
¿oicneliS? Me responde la conciencia, mi sospechosa conciencia que se empeña en desandar los argumentos. Y qué si partieron los Aquiles, ya cansados de morir de nimiedades, si son apenas criaturas del olvido, muertos que viven en otros muertos.

Somos la misma especie de hace siglos. La que murió sin fuego bajo las garras del tigre. La de Hiroshima. La que algún día llegará a las estrellas, si sobrevive a los tigres que la acechan todavía. Aún necesitamos amuletos e invocamos a los dioses y al olvido.

Esta Odisea muere en el simple acto de pensarse, en una esencia diferente. www.odisea... y estamos otra vez frente al ordenador, frente al cielo de Babilonia o la cámara de Auschwitz y me convenzo una vez más que somos las criaturas de siempre, nosotros, los Homo sapiens sapiens.

Quizá fui yo quien lanzó la primera piedra. Permítanme recogerla ahora que nadie me ve, hoy que la soberbia está dormida. Carguemos de una vez con nuestras piedras, aquellas que lanzamos también contra la conciencia. Antes que un muro nos aleje de Ítaca para siempre.

© Isbel González González
Cuba


Septiembre

Traigo la historia de un libro roto
De sus páginas manchadas de amarillo
De la humedad y la belleza
De las letras subrayadas con lápiz y su interior lleno de misteriosa profundidad

Traigo la historia de un cenicero roto
Del humo que asciende en una nube de aspiraciones grises
De la botella de vino abierta y a medio consumir
De las tardes solitarias y melancólicas
De los días en que caminamos solos
Dormimos solos
Amanecemos solos
Para ver a través de la ventana que el mundo no se ha detenido ni un sólo instante
por nosotros

Traigo perfume de amapolas y geranios
Recuerdos confusos
Cartas ilegibles
Traigo el olor de la cerveza en mi garganta
Las noches de luna llena
El aire condensado en eternidad

Traigo conmigo los juegos de la infancia rota
La sencillez que viste glamorosa
Las pestañas negras y profundas como un nocturno de Chopin

Traigo un morral de cuero gastado lleno de
Saavedras
Bukowskis
Kafkas
Cuervos y poemas junto a los bolígrafos
Negros
Azules
Quizá también grises, como el cielo de hoy
Traigo
La noche en mis ojos
Las ojeras
La piel porosa
La piel pálida
La piel dormida
Las uñas color violeta
La muerte color violeta

Traigo
Días soleados y calurosos
Luces que brillan en la retina
Traigo
Fatiga
Y la lengua seca y adormecida y filosa
Traigo frío
Traigo niebla
Traigo versos cubiertos de melancolía
Versos que huelen a jengibre
Versos que se esfuman y huyen y se camuflan
Por las paredes blancas
Traigo
Camillas y hospitales
Traigo
Agujas y moscardones
Traigo
Tu mirada y tu voz

Traigo
Esta libreta roja con poemas rojos y sangre roja

 
Traigo
Fechas y arrebatos
Cartas y cumpleaños e imágenes contrapuestas bien guardadas, que la gente no conoce

 

Traigo vacío
Traigo vacío.

© Giovanna Lisette Chadid
Colombia


Suelo equivocarme al hablar de ella

Ella se mece en la tranquera olvidada de una rama
(Ahora que el aire es clave para decantar lo perdido)
Y de a poco se va transformando:
Un viento, una fábula, un prisma
Un brujo, un cerrajero, mi muerte
.
Cabalga sin machete pero con la vista curva
Sabe que existe el amor,
Sabe que existe el olvido
Ella vio el mar y los ríos del mundo escuchando
Gorriones comentar las viejas andadas de sus próximos viajes
.
(Suelo equivocarme cuando hablo de ella)
.
Yo solía sentarme a ser la lluvia y le escribía con facilidad
Yo solía predecir la hora del viento y cerraba el otoño con candado
Podíamos quedarnos años inertes alentando con sigilo la desidia de la sombra
Podíamos abarcar el globo con un giro de muñeca de trapo
Podía hacerse de noche y de día cientos de años a la orilla del tiempo
.
Ahora
Ahora que el presente es sinfín de acción en infinitos sublimes
Ahora que el horizonte fue desplazado por el hombre
Ella muerde un trozo de su vida y luego otro y otro más
Y así hasta chorrearse los pies de sabores nuevos
.
Ella organiza el espacio en pliegues de cisne
Ella deja caer tan solo una lágrima del árbol
Porque sabe que no tiene más que dos pies que la sostengan
Porque sabe que jamás perderá lo conquistado
Porque se sabe genuina y tigre
Y planta y licor y vida Y cuerpo y sexo y madre
Y gladiolo y hembra infinito alondra
.
Ella
Ella fue la primera en hundir sus pies en la luna
La primera en lamer sin asco heridas ajenas
La primera y quizá la única en el mundo
En predicar con altura cada uno de mis versos
En escuchar con gracia todas mis ficciones
En abrazar con lucha cada muerte
Y yo
Yo suelo equivocarme cuando hablo de ella.

© Luciana Nacimento
Argentina


Acerca del intento pretencioso de escribir poesía

Anáforas, metáforas
Aliteraciones.
"Compasivo fármaco para los amores famélicos.",
"Compasivo amor famélico como fármaco
Para los amores hiperbólicos."
Se extienden como ríos exorreicos
Que se escapan al océano. —amores hiperbólicos—
Cura imperecedera para quien sufre el síntoma,
Esa cosita rara en la garganta —como te lo explico—
Algo que se te traba en la garganta.
Te patea el estómago.
Como un pulpo y sus tentáculos
Que se agarran a la tráquea, que te asfixia.
Algo que te obliga a vomitar el sueño
Durante la noche.
Algo que te alcanza moviendo tu muñeca, tus dedos.
Eso.
Retoricas que te emborrachan
Más que el vino.
Medicina para los amores opulentos.
Para los pobres y ricos,
La dueña de casa,
Para las lesbianas y homosexuales
Para el drogadicto y
El alcohólico —incluyéndome—
Para quien le escriba a la noche, —o durante la noche—
Para quien le escriba a la diosa —te tortura cuando se te traba la letra. Yo sé que alguno me entenderá.
Para quien le cante a los muertos,
Para quien quiera vomitar sus palabras, —y otras cosas—
Anáforas, metáforas,
Aliteraciones, etc...
"Compasivo fármaco, también para desamores esmirriados"

(Paréntesis) a veces se dice Posdata y esto será lo mismo:
Interprételo como quiera, inteligentísimo culto lector
De poesía, pretencioso dueño del planeta,
Pero para mí será la embriagada retorica la
Cura imperecedera para los amores inolvidables de mi alma pretenciosa,
Y mi presuntuosa intención poética que me ata la soga al cuello durante
Estas eternas noches bohemias de verano santiaguino presumido.

© Camilo Ignacio Collipal Bahamonde
Chile


Collage

"Donde la nada sea menos nada"
Roberto Juarroz

I
pudo nombrar los pájaros y el aire en el fondo del tiempo que es sin tiempo
pudo nombrar el junco y las achiras allí donde narciso no es narciso
sino un niño descalzo frente al mapa sin límites del hambre
mientras nombra la patria y deletrea tanto azul de ultramar y pampa en sombras

nadie es la calle de su ayer         ahora               ata el cordón del miedo de nacerse
          allá donde desllueve la mirada de un setiembre sin risas
          allá donde el potrero es un rejunte de camisetas sucias
mientras la esfera rueda por el mundo
mientras dibuja monigotes flacos a un renglón en cuaresma

II
nadie le dice el dos por tres del cuarto mientras mamá se escribe con minúscula
y juega a nunca estar porque descose la cortina de un viernes sin bailanta
la minifalda jueves de un cien pesos             todo es igual al otro ayer del siempre

la noche suma en resta sus guarismos
mentiras de cartón para los otros que barren la imperfecta simetría de un pasillo de niebla
cuando se llueve adentro del silencio y un papá sin acento se empecina
en deshojar las tramas del abismo mientras el rey no es tuerto y vende paco
mientras recorta la hache porque es muda y la recuerda en hugo y en hamaca
en la noche que copia sustantivos y predica sujetos del silencio
          la desolada ausencia de la ausencia


III
traza con el compás la alquimia blanca de un cielo de cartón para el olvido

todo el dolor que pasa es un adverbio en el aquí y ahora de la noche

un punto de glasé y dolor picado borda en ceniza un cielo que es infierno

nadie es el lobo y todos son la abuela en las fauces del alba cazadora

no hay caperuzas en la acequia vana que separa el antes del no siempre
sólo una luz oscura   un lápiz que dibuja el árbol y una casa
mientras se saca punta a la certeza
mientras la noche se consume y borra el último renglón de la mentira

© José Luis Frasinetti
Argentina


Debería

Debería
desertar las Fuerzas Armadas de mis miedos
y arrancarme los puntos de sutura de cada una de mis heridas,
seguir las huellas invisibles
de los ignorados en un pura sangre envuelto en llamas,
clonar poetas para que perforen las hojas
en blanco del mundo,
explotar los yacimientos de poesía
para que suban las acciones de la sensibilidad.

Debería
visitar las zonas de alto voltaje de mi memoria
y electrocutarme de recuerdos.
volver al patio del recreo a tomarme una copa con mi infancia,
hasta que suene el timbre y tenga que volver,
beberme de un solo trago el zumo de toda la fruta podrida
del odio y escupirlo en el espejo empañado de la libertad,
intentar juntar todos los azules del Mar Caribe y el Mediterráneo
y fundirlos en un azul imposible.

Debería
quererla desde el primer átomo de oxígeno hasta el último aliento,
amarla como nunca para siempre,
cerrar cada uno de los ojos de Argos, hasta que solo quede la mirada de los dos,
reunir todo el tiempo perdido para resucitar los relojes de la nostalgia.

Debería
abrir mi pecho de par en par, descruzar mis brazos y profanar
todos los minutos de silencio,
visitar el lugar donde se reúnen los ayeres,
desistir en la búsqueda de mi propio yo
y perderme en el nosotros más cercano.
unirme a la humanidad con el hilo que nos separa,
desenterrar los cadáveres de mis sueños muertos y resucitarlos de una vez por todas.

Debería
existir
resistir
insistir
con disciplina espartana
y así cumplir con mi deber.

© Andrés Belalba Barreto
Venezuela


Arte + Poesía