Carta abierta a las agencias de publicidad

Estimados señores:

Permítanme presentarme: Soy un profesor y esto es lo que he visto entre mis estudiantes, parientes y amigos durante las últimas tres o cuatro décadas:

A finales de los 1970s, mientras el comunismo aún estaba en las primeras planas de los diarios, ustedes promovían que tener muchas cosas era la llave para una vida feliz. Así, la gente comenzó a pugnar por ser capaz de comprar muchas cosas para sus casas como si fueran hormigas intentando llevar el último escarabajo muerto a sus hormigueros.

Durante la primera parte de los 1980s, aparentemente el poseer cosas como una llave para la felicidad ya no vendía tanto como antes. Podría ser que la gente simplemente lo daba por sentado. Así, ustedes necesitaron animar sus avisos para vender tanto como antes y eligieron la sensualidad como siguiente pieza clave para ser exitoso y feliz en la vida. Desde entonces, los avisos incluyeron mensajes sugerentes o subliminales que motivaban tanto a hombres como a mujeres a pensar ligeramente más en sexo, aparte tener muchas cosas, y de paso comprar sus productos o servicios en el proceso. Este fue el pensamiento habitual durante la segunda parte de los 1980s; pero para la primera parte de los 1990s, tampoco fue suficiente.

Así que eligieron dar a las personas un descanso. Ya no publicitaron comprar muchas cosas porque la gente lo daba por sentado.. tampoco incluyeron sensualidad, porque no vendía tanto como antes. Para entonces, ustedes eligieron promover el divertirse intensamente y pensar acerca de las responsabilidades después (esto durante la primera parte de los 1990s) como principal secreto para una vida feliz... hasta que a alguien se le ocurrió que tener relaciones sexuales también era una excelente manera de divertirse (esto, en la segunda parte de los 1990s). Como consecuencia, las personas ya no solo sentían la necesidad de tener muchas cosas, ser sexy y divertirse mucho. También les enseñaron a evaluar su valor social midiéndolo en escalas de cuánto sexo o popularidad podían obtener.

Y con el boom de la Internet, esta forma de pensar se expandió a una escala global.

Para esta primera década del 2000s, he sido testigo de cómo el materialismo no fue suficiente, de cómo la sensualidad no fue suficiente, de cómo divertirse no fue suficiente, de cómo el sexo desgarbado no era suficiente y de cómo la popularidad no era suficiente tampoco... y se vieron en la necesidad de incluir la violencia para animar un poco sus propagandas.

Para ser justos, permítanme ahora que pause esta exposición aquí y contarles qué he estado haciendo yo durante todas estas décadas. Prometo que no tomará mucho tiempo:

Durante la primera parte de los 1980s, cuando comencé a enseñar, y mientras ustedes esparcían una ola materialista entre mis estudiantes, yo insistí en que el dinero no lo cambia todo sin un cerebro, sin valores morales, sin un alma y sin personas (de preferencia, una familia) con quién compartirlo.

Durante la segunda parte de los 1980s, mientras ustedes esparcían la idea de que la sensualidad era un complemento perfecto para el materialismo, yo insistí en que la sexualidad humana no era algo con qué jugar, y que aquellos que pensaban que lo era, pronto descubrirían que era mentira... pero de la manera difícil.

Durante los 1990s, mientras ustedes insistían en que divertirse era una de las cosas más importantes en la vida, yo continué diciendo a mis alumnos que tengan cuidado de no sacrificar una taza de futuro por una cucharadita de presente sin sentido. También me volví muy específico al hablar y aconsejar acerca de sexo durante mis horas de clase; y debo admitir que esto me costó perder unos cuantos puestos de trabajo durante aquellos años.

Durante esta década de los 2000s, mientras ustedes esparcían violencia en todos los medios y aún en lo que juegan los niños, yo promovía el ser valiente cuando la gente se portaba mal a su alrededor y ser "violento" (léase, valiente) solo para callar a aquellos que estuvieran tratando mal a alguien a quien quisieran. También sugerí mantenerse firme en la ley y el orden que tenía la sociedad, en vez de intentar lograr sus propias reglas.

Debo confesar que he "salvado" unas cuantas vidas y que muchos de mis estudiantes me quieren. He sido un buen maestro y estoy orgulloso de ello; pero hay algo que deben saber: Estoy cansado y me retiraré este año. No quisiera, pero la edad ya no me permite continuar enseñando al ritmo que he tenido todos estos años.

Pero algo me preocupa... y es por eso que estoy escribiendo esta carta. Quisiera pedir amablemente que utilicen el poder que tienen como anunciantes para enseñar a las personas algunas otras cosas durante los años que vienen:

+ Ante todo, que una vida simple es más cómoda que una en la que estás lleno de máquinas, dispositivos y artefactos que rara vez usamos.

+ Segundo, que la vida también es divertida cuando eres mayor de cuarenta, incluso para las mujeres con cuatro hijos, senos imperfectos y unas cuantas arrugas en la cara.

+ Tercero, que el sexo es un acto de comunicación entre dos personas que se aman, y no una lujuriosa manera de calmar las soledades propias.

+ Cuarto, que tanto estudiar como ser responsable de nuestros deberes son todavía muy importantes; y,

+ Quinto, que hay mucho daño que reparar en el mundo de hoy, y que necesitamos repensar y transformar la manera en la que hacemos muchas cosas.

Estoy seguro de que todavía podrán vender productos con esta nueva ola de pensamientos positivos y que también ayudarán mucho a la humanidad. La última pregunta sería: ¿lo harán? ¿quién sabe! ¡quizá hasta comenzarán a vender más si lo hacen!

Tómenlo como el último deseo de este humilde hombre que ha servido a sus hijos durante cuatro largas décadas.

Y gracias, Heptagrama por publicar esta carta en su revista.

Muy atentamente,
Un profesor


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